sábado, 12 de septiembre de 2009


GALA DE MÚSICA Y TEATRO, OTRO “PETARDAZO” INAUGURAL

Incómodo “recital” de perogrulladas teatrales a cargo del director, Francisco Suárez, presentando -patéticamente en medio del público- la programación del Festival y el premio Scaena.

José Manuel Villafaina


El telón imaginario del Teatro Romano abrió la 55 edición del Festival con otra caótica gala inaugural que supera, pésimamente diseñada y montada, a la del año pasado. Otro que tal “totum revolutum” de actos paradójicos: de iniciar la primera parte de la sesión con un incómodo “recital” de perogrulladas teatrales a cargo del director, Francisco Súarez, presentando -patéticamente en medio del público- la programación del Festival y el premio Scaena, seguido de un largo concierto musical, de las orquestas extremeñas, en lo que se supone una actividad teatral. Tras un descanso de media hora por desmontaje llegó al escenario romano el espectáculo “El rapto de Proserpina” de Xarxa Teatre, mudando el anterior “late-show” de los catalanes por un festín de petardos en “crescendo” de los valencianos.


Tales desaciertos y confusiones hicieron que tan desmesurada ceremonia, de tres horas de duración y de contenido y estética faltos de imaginación, a los ojos del público aficionado al teatro grecolatino, pesara y abrumara (aunque, esta vez, el público era mayoritariamente musical y sólo llenó medio teatro). En fin, seguimos dando palos de ciego en estas galas inaugurales, que están cada vez más lejos de conseguir esa gran fiesta teatral de la grecolatinidad.


El rapto de Proserpina”, de Xarxa Teatre, ideado y montado por Leandro Ll. Escamilla y Manuel V. Vilanova, “teóricamente” basado en la “Metamorfosis” y “Los fastos”, de Ovidio, resultó muy simple, embrollado y con muchos cabos artísticos sueltos que naufragan el intento de espectacularización del acto creativo en el amplio escenario romano. Se traslucía que las debilidades nacían del texto que apenas lograría desarrollar la conjeturable “recreación” del mito ni de llegar a su desenlace con la fuerza suficiente. No hay una identificación clara con la realidad de la metáfora que la compañía propone porque, tal vez, es básicamente erróneo el planteamiento de desmitologizar el mito clásico -que la mayoría del público desconoce- con el múltiple lenguaje escénico utilizado. La narración de los actores no se sostenía con equilibrio valuado -los personajes estaban confusamente configurados- en todos y cada uno de sus elementos artísticos. Y el espectador prácticamente se pierde en los destellos de las imágenes proyectadas sobre el monumento -que pueden gustar o no-, inconfundibles del artista plástico Joan Ripollés, y en la fantasía pirotécnica donde Xarxa Teatre es conocido especialista por sus espectáculos que, desde hace años, se han convertido en atractivos productos de consumo.


Pero lo pésimo sobrevenía de la deslucida interpretación del grupo de actores en esa dualidad entre los personajes, que aparecen como gente normal, unas veces narrando la historia con un vestuario contemporáneo y otras dejándose ver detrás de las máscaras, rompiendo la armonía en el conjunto de las composiciones estéticas de los cuadros. Las interpretaciones de los personajes turistas resultaron colegiales –y hasta un poco “cutres”- y las de las máscaras faltas de una adecuada coreografía, de juego vitalista y de humor, desaprovechado en el tránsito de los personajes.


La compañía castellonense, que ha dado algunos buenos espectáculos en espacios abiertos de la calle (como “Nit Mágica” o “El Foc de Mar”, de estética mironiana), capaces de transgredir los géneros festivos, parece ahogarse en el espacio cerrado del teatro romano, donde no ha cuajado toda esa bullanga de elementos mágicos y sorpresas del fuego y el petardo con música, obtenida de su propia imaginería.


José Manuel Villafaina

domingo, 2 de noviembre de 2008

UN “AYAX” / TERZOPOULOS ESTÉTICAMENTE REITERATIVO

Crítica del Festival de Teatro Clásico De Mérida

UN “AYAX” / TERZOPOULOS ESTÉTICAMENTE REITERATIVO
José Manuel Villafaina

Me hacen gracia las reseñas, entrevistas, programas de mano donde ciertos organizadores tratan de vender un espectáculo engañando. Este “Ayax”, que con tanto énfasis presenta Francisco Suárez como “estreno en Europa y en exclusiva”, su creador Theodoros Terzopoulos hace tiempo lo había escenificado en Delphos y girado por Italia. En España se estrenó en el 2005 en el pueblo de Parla, programado por el Festival Madrid-Sur. Estas representaciones en Mérida son un “bolo” de la compañía Attis Theatre, que en las próximas semanas también se hará en Huelva (Niebla) y Valencia (Sagunto). El espectáculo, lógicamente, ha sido adaptado para el espacio del Anfiteatro Romano.
Terzopoulos, que es el director griego que mejor nos había ilustrado de forma progresiva en este Teatro Romano -con sus 4 innovadoras producciones anteriores- de la gran capacidad épica, plástica y expresiva de los textos griegos, en esta ocasión ha fallado. Su compañía Attis Theatre, ha presentado “Ayax”, propuesta en la que Terzopoulos más que fijarse en la historia contada por Sófocles, se ha interesado por los conflictos humanos que pone de manifiesto la tragedia. Utiliza fragmentos de la descripción del brote de locura del héroe griego -provocado por la diosa Atenea- y de su matanza de animales creyendo que eran soldados. Tres actores -secundados por un coro- narran los actos cometidos por Ayax, se identifican con él y terminan convirtiéndose en víctimas y verdugos, planteando, una vez más, la clásica pregunta “¿Qué es todo esto?”.
En la relectura de la tragedia mezcla, por partes, el heroísmo convencional visto de forma muy irónica y elementos de “cabaret” para manifestar la idea de la guerra como espectáculo. Sin embargo, estas propuestas, que no se traducen claras por la barrera del idioma y por la recurrente plasticidad y desnatado disfrute de la belleza corporal -que tendrían otro valor si hubiera un sustrato argumental menos intelectual- no son fácilmente asimilables a cualquier espectador.
El espectáculo no utiliza las posibilidades del Anfiteatro, sino la común tarima rectangular para montajes hechos en espacios “a la italiana”. La puesta en escena es de pequeño formato -aunque rellene la acción con 4 actores más que sirven de coro- y su mayor problema es, precisamente, esa tarima de grandes dimensiones que no facilita la comunicación efectiva entre actores y espectadores. Es sabido que, cuando no se entiende el idioma, funciona muy bien en el Attis Theatre una técnica de actuaciones sensitivas que los personajes transmiten con un pálpito arrasador de imágenes intensas y emocionalmente vibrantes. Pues aquí no. El método del director griego, de la expresión corporal hacía el éxtasis físico -próximo a Artaud, Living Theatre, Barba-, de tan buenos resultados en los actores, se da de bruces con un escenario que le sobran metros y con una mala disposición del auditorio.
Además, para quienes conocen en Mérida la trayectoria de la compañía, desde “Las Bacantes”, donde la acción y la palabra nos impactaron gratamente con aquel gradual éxtasis de los interpretes desde sedimentos de primitivas características de los ritos dionisiacos, hasta esenciar la depuración de la estética en “Prometheus Bound”, con actuaciones de lirismo desbordante en las voces desgarradas y la belleza de los cuerpos, en sintonía con músicas y sonidos guturales de lejanas ceremonias mágicas, este “Ayax” resulta estéticamente reiterativo. Ha perdido su impacto de invadir progresivamente las facultades perceptivas de la audiencia. Un “Ayax” que en su delirio -el que consiguen los actores con la técnica- sólo sabe matar bien a las ovejas, pero aburre a mucho público.


Publicado en EL PERIODICO EXTREMADURA
(19 - 7 - 2008)


POLÉMICA
(Notas de prensa publicadas en EL PERIODICO EXTREMADURA)
Aclaraciones del Festival


El estreno europeo de ´Ayax´ se ha producido en el Festival de Mérida
El director del montaje presentó en el 2005 una versión diferente en Madrid.

En respuesta a la crítica escrita por José Manuel Villafaina y publicada en El Periódico de Extremadura el pasado sábado, el Festival de Mérida aclara, en una nota dirigida a este diario que no ha engañado al público, tal y como sostiene dicho crítico, a la hora de publicitar el estreno de Ayax en Mérida.
Efectivamente, el montaje de Theodoros Terzopoulos fue presentado en Beijing, en las Olimpiadas culturales, y el Anfiteatro Romano de Mérida fue el primer escenario europeo en el que se representó. Tal y como asegura José Manuel Villafaina, es cierto que Terzopoulos presentó en el 2005, dentro del Festival Madrid-Sur, una obra titulada Ayax, la locura .
Pero también lo es que, como el director griego le explicó en la rueda de prensa posterior al estreno, se trata de dos versiones completamente distintas, aunque estén en la misma línea de trabajo. El montaje presentado en Mérida se titula tan sólo Ayax , se trata de "un trabajo en progreso" ya que, según declaró el director del montaje, "la primera versión --presentada en Madrid Sur-- era con tres personas y el tema era sólo la manía. Aquí se presenta el sarcasmo y se ha guiado hacia el drama satírico".
El espectáculo presentado en Mérida ha contado con ocho actores en escena, y no tres, y se ha añadido la presencia del coro, además de la intervención de Sophia Hill, como Tecmisa. Es cierto que, en el momento de la presentación del Festival de Mérida, en enero del 2008, estaba planeado que el estreno fuese en exclusiva; circunstancia que ha variado estos meses, ya que el propio festival ha contribuido a la representación de esta obra en otros festivales españoles, como es el caso de Niebla y Sagunto, para fomentar la presencia de este tipo de teatro en España.

Cartas

EL ESTRENO EUROPEO DE “AYAX” NO SE PRODUJO EN MERIDA
José Manuel Villafaina

Lamento que la organización del Festival embrolle, con su respuesta -de juegos de palabras y medias verdades- a mi crítica, sobre la obra de “Ayax”, donde afirman que “su estreno en Europa y en exclusiva” se produce en Mérida.
En una nota de prensa dicen que el director explicó, en rueda de prensa, que la obra de Mérida se trata de una versión distinta de la estrenada hace 3 años en Madrid-Sur donde “el tema era sólo la manía”. Pero no es verdad porque este tema corresponde a otra obra de Attis que lleva hace tiempo en repertorio y no era la del festival madrileño. Se trata de “Epigoni”, fragmentos de varias tragedias donde se incluye la manía de “Ayax”, que ya fue representado en la sala Tragaluz de Badajoz, hace 4 años.
En el programa presentado por Monleón, director del Madrid-Sur, se lee que el trabajo de la compañía griega gira en torno a temas como: "la traición, la locura, la venganza, el suicidio y también la culpa”. Y en el del Teatro Jaime Salón de Parla, donde se estrenó, dice: “esta producción pasa por el drama y la ironía para llegar a tocar el género del cabaret”. Todo esto es lo que vimos en la versión de Mérida, con la única inclusión de 5 actores -un coro- que hacen de relleno en el amplio espacio.
Es más, en las fotos del programa Madrid-Sur se puede ver que la estética es también la misma: la indumentaria, los elementos escenográficos, el color de las luces y los movimientos de los actores protagonistas Dimas y Stroumpos.
Comentarios de lectores

Actor extremeño - 20/07/2008 - 18:26:03 h.
Asombroso cuento chino se han montado el director del festival, Paco Suárez, y la compañía griega para negociar este bolo que no vale un duro. Engañan a algunos periodistas que tal vez, por medio plato de jamón del peristilo, se lo tragan todo.Estoy de acuerdo con las críticas de José Manuel Villafaina (“UN AYAX -TERZOPOULOS REITERATIVO”) y de Celestino J. Vinagre (“MEZCLA DESCORCENTANTE Y SIN GANCHO”) de los dos periódicos extremeños.Esta obra ya la representó la misma compañía en el Festival Madrid-Sur de 2005. Yo la vi el Centro Cultural Tomás y Valiente de Fuenlabrada, un día después de estrenarse en Parla. Es la misma obra y el mismo montaje que ahora se ha hecho en Mérida, con el añadido de algunos actores que hacen de relleno (CORO) en el espacio amplio del anfiteatro.De la obra debe saber SAMARKANDA, que también actuó ese año (con MIEDOS.O.S) en el Festival Madrid-Sur y en la misma sala.En Fuenlabrada la obra fue muy confusa, no se vio realmente. Pero en aquel espacio más íntimo pudimos apreciar bien la buena técnica de los actores (los gestos y las voces) que impresiona a quien ve por primera vez su trabajo. En el anfiteatro, como dice Villafaina y Vinagre, el idioma y la distancia se cargaron el espectáculo. Y es cierto que los montajes de esta compañía griega empiezan a resultar reiterativos y pesados. ¿Desconocía esto Paco Suárez? ¿Fue a China la organización para venir a contarnos semejante cuento? Terzopoulos, que nos sale ahora con tan difusas filosofías, también está aprendiendo a ser un comerciante teatral. Pero aquí le han calado.

Ana - 20/07/2008 - 00:55:16 h.
La obra no se vio, la interpretación de los actores si, demostrando que se debe hacer teatro sin micros.
4. D.C.C - 22/07/2008 - 15:11:37 h.
Estoy segura que si Villafaina quiere puede aportar más datos de las ridículas mentiras que echan los organizadores del festival al público dando gato por liebre. Otra cosa es que tenga piedad de CARLOS (que debe ser de la organización, porque no se explica tanta violencia) que, como Ayax, esta al borde del brote psicótico, porque los críticos han dicho las verdades del barquero.Hombre, CARLOS, no insulte tan gratuitamente a Villafaina. Demuestre que lo que dice es incierto con pruebas bien fundamentadas.Por si no lo sabe, ese veterano hombre de teatro que usted ofende es bien conocido en TODOS los pueblos extremeños, donde uno por uno fue enseñando la afición del teatro. Lo quieren y lo demandan. Conoce el festival porque, junto al alcalde Antonio Vélez, fue su impulsor y máximo luchador hasta que se creó el Patronato. Esto se puede ver en las hemerotecas de la época, no en las manipulaciones posteriores de algunos trepillas interesados. Y como crítico es conocido internacionalmente. Incluso ha sido maestro de Seminarios sobre Crítica Contemporánea en la Universidad Central de Caracas y de la de Río Piedras de San Juan de Puerto Rico (Consúltelo en el conocido Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral de Caracas que le dio el prestigioso Premio Internacional OLLANTAY). Es un profesioal con mas de 40 años de experiencia teatral. NO UN INTRUSO COMO OTROS QUE MUCHOS PROFESIONALES SABEN.Todo esto, se lo dice alguien que, como otros que conozco, considera a José Manuel Villafaina su mejor maestro teatral y que le quiere.
3. 22/07/2008 - 13:25:07 h. Aturdido
La organización tendría que haber avisado de que se trataba de obras distintas que compartían título y eso del "work in progress" es la primera vez que sale a colación. A lo mejor mas de uno habría esperado a que el "work" estuviera terminado para ir a verlo, con lo caras que están las entradas en época de crisis. Los críticos están para emitir su opinión sin coacciones. Intentar desprestigiarlos es un golpe bajo y, ya que estamos, hay gente en la dirección del festival que, como nos pongamos a analizar su trayectoria, penal o no, más de uno echaría a correr. A tomarse una tila y apechugar con lo que hay.
2. CARLOS:32:27 h.
1. Lo que es absolutamente despreciable desde el punto de vista del teatro, es que un inculto, que hasta ayer estaba contando tomates y tractores para hacer notas de prensa, que huyó cuanto antes pudo para no irse a la cárcel con su jefe Luis Cortes, que un tal Celestino Vinagre... este haciendo criticas de teatro. Deleznable, despreciable, una falta de respeto al teatro.Porque Villafaina podrá ser alguien pretencioso, un donnadie YA que todo el mundo del teatro extremeño odia y que miente solo para darse notoriedad... pero es q el otro se atrave a hacer criticas absurdas, en serio, literalmente absurdas.Lo siento, Leandro Pozas, no te dejan espacio. Tendrás que abominar también, busca el método, aqui hay maestros.
2.- 22/07/2008 - 10:42:34 h. ACTOR EXTREMEÑO
Asombroso cuento chino se han montado el director del festival, Paco Suárez, y la compañía griega para negociar este bolo que no vale un duro. Engañan a algunos periodistas que tal vez, por medio plato de jamón del peristilo, se lo tragan todo.Estoy de acuerdo con las críticas de José Manuel Villafaina (UN AYAX -TERZOPOULOS ESTETICAMENTE REITERATIVO) y de Celestino J. Vinagre (MEZCLA DESCORCENTANTE Y SIN GANCHO) de los dos periódicos extremeños.Ahora con esta aclaración que hacen quieren liarnos. Esta obra ya la representó la misma compañía en el Festival Madrid-Sur de 2005. Yo la vi el Centro Cultural Tomás y Valiente de Fuenlabrada, un día después de estrenarse en Parla. Es la misma obra y el mismo montaje que ahora se ha hecho en Mérida, con el añadido de algunos actores que hacen de relleno (CORO) en el espacio amplio del anfiteatro.De la obra debe saber SAMARKANDA, que también actuó ese año (con MIEDOS.O.S) en el Festival Madrid-Sur y en la misma sala.En Fuenlabrada la obra fue muy confusa, no se vio realmente. Pero en aquel espacio más íntimo pudimos apreciar bien la buena técnica de los actores (los gestos y las voces) que impresiona a quien ve por primera vez su trabajo. En el anfiteatro, como dice Villafaina y Vinagre, el idioma y la distancia se cargaron el espectáculo. Y es cierto que los montajes de esta compañía griega empiezan a resultar reiterativos y pesados. ¿Desconocía esto Paco Suárez? ¿Fue a China la organización para venir a contarnos semejante cuento? Terzopoulos, que nos sale ahora con tan difusas filosofíasen su entrevista, también está aprendiendo a ser un comerciante teatral. Pero aquí le hemos calado.

9. KOMYKA - 22/07/2008 - 21:04:11 h.
Ah, y no diga nadie que se vaya el Paquito, que luego empieza a fingir ante sus jefes las paranoias de que le persiguen. Por su propio peso se descubrirá el pastel.
8. KOMYKA - 22/07/2008 - 21:00:23 h.
Qué tío más patético el tal Carlos.Qué esta obra es un bolo de Monleón lo sabe media profesión. Lo mismo que sabemos que el Paquito Suárez es un fantasma.Lo que tienen que aclarar es cuanto ha costado el bolo y qué público ha asistido (que por lo que me cuentan ha sido poco)
7. 07/2008 - 19:44:04 h. D.D.C
Sí, soy quien dice, Carlos. D.C.C. revela fácilmente mis iniciales. No me he ocultado como usted para insultar. Sólo clarifico la embestida de calificaciones gratuitas y vergonzosas que usted hace a una persona que cuestiona un hecho teatral -la crítica es un deber cívico- y que conozco. Y, por lo que sabe, comprenderá que también me ofenden.No conozco al ACTOR, pero comparto lo que argumenta y denuncia.NO TENGO MAS QUE DECIR.
6. 07/2008 - 17:27:15 h. CARLOS
Les puedo asegurar que no soy, para nada, de la organzacion del festival. Pero si estoy seguro, que 'ACTOR EXTREMEÑO' es el propio Villafaina que escribe sobre sí... Claro, ahí no va a mentir. Y D.C.C., la esposa de Villafaina, claro, para ella es un maestro, cómo no.Hay que leer más, señoras y señores. Y ser más culto, saber relacionar unas cosas con otras... y extraer consecuencias. Nos falta el 'metiche' de Celestino. Él es el periodista, Leandro, sería el crítico... y veamos.
5. 22/07/2008 - 16:35:11 h. Indignado
¡Váyase Francisco Suárez del festival, no le queremos aquí!!VEREMOS A VER LA DEUDA MONSTRUOSOA QUE NOS DEJA ESTE HOBRECILLO TREPADOR.
1. Mario - 24/07/2008 - 19:06:33 h.
Eso es, Villafaina, hay que poner las cosas en su sitio, que ese director del festival miente más que corre.


EL MITO DE “PROMETEO”: UN VIAJE ATRACTIVO PARA ILUMINAR A NIÑOS Y ADULTOS

Crítica del Festival de Teatro Clásico de Mérida

EL MITO DE “PROMETEO”: UN VIAJE ATRACTIVO PARA ILUMINAR A NIÑOS Y ADULTOS


José Manuel Villafaina

Dentro de la estructura confusa y con los pies de barro de este Festival que no es lo que deliberadamente los organizadores cuentan en los medios informativos sino lo que deliberadamente tapan y luego se descubre en el escenario, que afronta su recta final después de haber mordido el polvo con frustradas galas, estrenos que no lo eran y banales o desmayadas representaciones -sólo se ha salvado “Las troyanas”-, es siempre gratificante encontrar una producción como la de teatro infantil que se exhibe, los lunes y martes, en el Foro Romano.
El teatro infantil que había estado desatendido en el Festival -a pesar de la demanda insistente de algunos artistas- ha cogido en sus actividades paralelas un considerable auge desde que se incorporó en 2006. El año pasado resultó plausible la labor didáctica de la compañía emeritense TAPTC? Teatro que contribuyó a la animación teatral -llenando en cada función el Foro Romano- con una simpática trilogía “El jardín de los mitos”, escrita con buena dosis de ingenio por Javier Llanos y escenificada valiosamente por Juan C. Tirado. Este año la actividad también está funcionando espléndidamente con “Prometeo”, otro mito clásico adaptado y dirigido por Charo Feria (que ya tuvo un sonado éxito con “Las aventuras de Ulises” en 2005) para un público “familiar”.
Es conveniente recordar que escribir, dirigir, interpretar y producir teatro infantil significa contribuir de una manera directa a la difusión del arte escénico. El amor al teatro no nace de la nada sino que va alimentándose de imágenes y recuerdos, de presencias continuas en el auditorio frente a un escenario lleno de luz, color, sonido, palabras y actores que dan vida al espectáculo. De ahí que el teatro infantil cumpla la doble misión de alimentar la fantasía, la sensibilidad y el espíritu lúdico del niño y de contribuir a formar espectadores objetivos para la vida adulta. Y en este caso su práctica tiene que ver con la animación del futuro público del teatro romano
En el “Prometeo” adaptado al mundo infantil por Charo Feria se enaltece, de forma abreviada para que aprendan el mito y al modo de las antiguas fábulas de Samaniego para que se entienda, la historia de amor por la humanidad de Prometeo, dios-titán que se enfrentó al dios Zeus -autoridad máxima en el Olimpo- tomándole el fuego, símbolo de la de la vida, de la energía y de la inteligencia, que necesitaban los hombres.
En el espectáculo, la mano directora de Feria ha operado con sabiduría y destreza utilizando el bello espacio del monumento, logrando una puesta en escena decorosa y dinámica, bastante completa en lucimiento -por sus muchos recursos dramáticos de fértil inventiva-, y en equilibrio del argumento con el mundo imaginativo infantil (sobre todo para niños a partir del segundo ciclo de primaria). La narración se construye desde la misma acción de los personajes en un viaje atractivo a los sentidos de un público familiar entregado, donde los recursos visuales, las sorpresas circenses y los toques de humor alivian la carga descriptiva más profunda.
La interpretación es meritoria en su conjunto. José M. Pizarro (Prometeo) resuelve con audacia y convicción su valeroso papel de benefactor de la humanidad. Sabe saltar de la ternura sublime a la tragedia contenida, de la apasionada rebeldía a la desesperación más terrible por su destino injusto. Alfredo Rubio ((Hefesto / Océano), Lolo Aunión (Violencia / Heracles), Raquel Jiménez (Io) y Pati Villaltodo (Corifeo) exhiben habilidad y destreza física, aptitud de transformación casi mágica en sus desdoblamientos. En este elogio es justo citar también las gráciles danzas del fuego (de Amalia Pérez) y del trapecio (de M. Paz Blázquez).

Publicado en EL PERIODICO EXTREMADURA (12 - 8 - 2008)

COMENTARIOS

Martin - 12/08/2008 - 13:53:48 h.
Me alegro por Charo Feria y sus actores. Tengo que decir que las representaciones de teatro para niños se las quería cargar el "miles gloriosus" de director de festival que tenemos. Y ahora resulta que están mejor que los petardos que nos ha presentado en el teatro romano y anfiteatro. ¡Que se vaya!

“ELECTRA” Y “LE TROIANE”: ENTRE EL EXOTISMO Y LA INCOMUNICACIÓN

Crítica del Festival de Teatro Clásico de Mérida

“ELECTRA” Y “LE TROIANE”: ENTRE EL EXOTISMO Y LA INCOMUNICACIÓN

José Manuel Villafaina

La idea de estas dobles funciones a mitad de semana de compañías extranjeras desconocidas, con enrevesados espectáculos / “bolos”, no ha resultado un cierre acertado del Festival. La deducción más alarmante, además de cuestionar la calidad y el prestigio -la individualidad y la “internacionalidad”- del evento, ha sido la gran ausencia de público, tanto en el teatro como en el anfiteatro.
Electra”, es una producción de la compañía rumana Teatrul National “Radu Stanca de Sibiu, estrenada desde el 2005 en varios festivales. La versión de Mihai Maniutiu, que funde textos de Sófocles y Eurípides, ofrece una lectura “contemporánea” poco interesante de la tragedia al mantener casi intacta la problemática de la Electra / odio / venganza sin profundizar en una reflexión crítica actualizada. Sin embargo, en su resumida condición de arqueología de lo trágico está afinadamente construida con las escenas de más genuina esencia teatral del mito, conservando su luminosidad poética.
La propuesta escénica, también de Maniutiu, es rebuscada y trasnochada en la traslación de la imagen del mundo clásico a un panorama de lobreguez que prevalece en una región del norte de Rumanía (Maramures), y que en España recuerda al de la estética, síntesis de realismo y poesía, de los dramas populares andaluces de Garcia Lorca y Alberti, inspirados en las tragedias griegas.
En el montaje, a los vientos de fatalismo que soplan sobre los personajes empujándolos ciegamente a la acción trágica, integra en un coro de parias del pueblo la música, canciones y danzas tradicionales de Maramures –con hermosos temas de cuna y de fiestas báquicas, de lamentos y loas fúnebres, interpretados con singular factura y aparente acierto por el Grupo IZA- como potencia evocadora y amplificadora de la emoción trágica. Pero este exotismo folklórico logrado con fuerza en el ritmo ritualizado de las acciones se convierte en lo más llamativo al conectar con el público en términos mucho más intensos y reales que la tragedia. Este protagonismo de lo exótico hace disimular el flojo trasfondo de esta “Electra” que, en definitiva, apenas estruja y conmueve.
El espectáculo acusa la austeridad del mediano formato -que ha sido concebido para otros espacios- encajado sin calzador en el teatro romano, que sólo sirve como decorado en penumbras. Pero los rumanos consiguen en la puesta en escena rodada un notable grado de rigor y profesionalidad, y en los actores principales un buen trabajo orgánico, serio y en profundidad.
Le Troiane”, ha sido un fiasco total por su incomunicación con el público. También una novatada de la organización del Festival, en su afán necio de justificar la “internacionalidad” del evento. Porque espectáculos con lenguajes artísticos tan complicados como este ya se ha visto otras veces que no están a la altura del gusto y la sensibilidad de la mayoría del público que asiste al Festival.
Montada por la Compañía Teatral Europea (un nombre rimbombante para una compañía en ciernes), con artistas de varios países, “LeTroiane”, tragedia centrada -como se sabe- en el amargo destino de las mujeres de los héroes vencidos en Troya, tiene el error de la barrera del idioma, al ofrecer en varias lenguas una propuesta experimental de traslación de la tragedia a la imagen del mundo de hoy -o tal vez “muchas propuestas”, según el desorientado Director General del INAEM- que no tiene sentido cuestionar en su contenido, porque a la lectura de la traducción del texto en una pantalla distanciada le desborda un embrollado material artístico encajado en el espectáculo.
El resultado es un gazpacho de artificios recurrentes de ensayo dramático -el desdoblamiento de varias actrices en Hécuba declamando cada una en idioma distinto es un lío bien gordo- que se convierte en una opresión para los espectadores que terminan perdiendo el hilo conductor de la historia y se incomodan porque no logran digerir ninguna de las propuestas que se diluyen rápidas en cada escena por el firmamento del anfiteatro. Pero visualmente ocurre igual, el montaje se excede en la contención estática de sus escenas con más “recitado” que “interpretación”. Cuando esto sucede la función se va desdibujando en el sopor y aburrimiento que producen estragos en el espectador que termina durmiéndose o iniciando en los intermedios oscuros un paulatino éxodo. Así ocurrió.
COMENTARIOS

M.G.M. - 30/08/2008 - 10:55:06 h.

No dan una. Han terminado echando al público aficionado al teatro del festival. Hoy en la tal gala lo llenarán con las invitaciones y el público aficionado al flamenco.

Extremeño en Madrid - 30/08/2008 - 11:34:50 h.
De la obra de Electra me gustó la música folklórica rumana, me pareció muy buena. Los actores estuvieron bien. El problema era que estaba en rumano y había que estar subiendo la mirada sobre el escenario para ver la pantalla donde lo traducían y eso te hacía perder de vista a los actores. Hubo poco público.
Aficionado - 30/08/2008 - 13:06:13 h.
Estoy de acuerdo con el “Extremeño en Madrid”, aquella pantalla puesta en la parte alta del monumento además de dañar la estética de este era una majadería tremenda, porque si te dedicabas a leer la obra no veías la interpretación de los actores. También estoy de acuerdo con el crítico de que el espectáculo se veía como poca cosa para ese escenario tan grande, que no utilizan.No fui a ver Las troyanas de esa “compañía europea” que sabemos que se constituye exclusivamente para coger las subvenciones europeas. Son espectáculos coyunturales que en su mayoría no funcionan. Me avisaron de que la cosa resultó horrorosa de aburrimiento, que la gente no se marchaba paulatinamente en los oscuros sino de estampida, que dejó al final vacío el teatro (sólo con los organizadores). ¡Vaya “broche de oro” del festival!El Patronato, que aprobó estas sobras de programación se ha lucido.

Mariano - 13/09/2008 - 10:12:19 h.¿Como es posible que este festival le diera el mejor premio a un bolo como Electra de los rumanos. Es declarar que el festival no tiene personalidad propia con sus producciones. Vaya patata de festival, que por otra parte termine echando al publico aficionado del teatro con La Troiane esa. ¿Donde esta la calidad prometida?

“EDIPO REY”: ESPECTÁCULO CON MAYÚSCULAS Y MINÚSCULAS

Crítica del Festival de Teatro Clásico de Mérida
“EDIPO REY”: ESPECTÁCULO CON MAYÚSCULAS Y MINÚSCULAS
José Manuel Villafaina

Muchos han sido los espectáculos de “Edipo rey”, de Sófocles, representados con mejor o peor fortuna en el Festival a lo largo de su historia. Y no creo que este último -montaje “estrella” de este año- del director argentino-francés Jorge Lavelli ha elevado el listón de algunas producciones anteriores de la tragedia, como las innovadoras de la compañía de José L. Gómez en 1982 -en versión de A. Garcia Calvo, dirigida por el griego Stavros Doufeixis- o como la del grupo portugués La Comuna en 1988 -dirigida por Joäo Mota-, representadas con perfección y con las voces naturales de los actores, en los espacios del teatro romano y el anfiteatro, respectivamente. No obstante, el espectáculo de Lavelli, con mayúsculas y minúsculas, alcanza un satisfactorio nivel de calidad.
La versión depurada de Lavelli / José R. Fernández es correcta pero bastante insípida. Ha consistido en dar a la frase antigua un matiz más vigente y, quizás, más poético pero sin trascender el contenido de la tragedia a las posibilidades de una “lectura” más actual de lo clásico. Apenas hay un texto interesante de búsqueda e indagación teatral sobre la conducta del personaje Edipo angustiado por los oráculos. Es fiel al texto original, manteniendo intacta la problemática de predeterminación e inexorabilidad del destino, que es la enseñanza de una historia pesimista donde se enfatiza más la tragedia melodramática -por sus equívocos- de las abstractas pasiones que la tragedia de unos seres “históricos” socialmente situados.
En el espectáculo Lavelli muestra su oficio y seguridad con una estricta economía de recursos artísticos para contar la historia edípica desde la perspectiva intemporal, resaltando en sus acciones la ironía trágica, uno de los temas que en esta obra más contribuye a marcar el personaje: de un rey, al inicio amante de su pueblo y respetado por él, a un héroe con destino miserable. Pero la propuesta resulta oscura en todo su contenido que pretende decir mucho y no dice más que lo convencional de la tragedia original. Eso si, emperifollada de modernidad no en el escenario sino en las “clases magistrales” impartidas en ruedas de prensa.
Estéticamente imprime un lenguaje altamente elaborado sin que por ello implique artificio o rebuscamiento. Logra el aprovechamiento del marco utilizando todos los elementos artísticos que, en algunas escenas, otorga una belleza que podría considerarse de augusta, dentro de esa atmósfera de lo solemne, y de esas influencias sensibles que pesan sobre los destinos que se mueven en una dimensión casi cósmica. Sobresale el impactante arranque de la función mostrando a la población de Tebas en estado de horror por la peste, y los singulares desplazamientos dentro y fuera del escenario de un inspirado coro polifónico de composición expresionista, que interviene declamando y cantando con hermosas voces, de equilibrio tonal, de las que brota en sentido litúrgico la tragedia. Logra también buen ritmo en la narración, pero en el ritmo de la acción hay altibajos en la gradación expresionista de los movimientos de los actores, sobre todo en las cadencias y anticadencias de tonos que deberían palpitar con brillo en las palabras poéticas e imágenes dramáticas del actor principal Ernesto Alterio (Edipo) -que apenas suscitan el “temor y la compasión” trágica, que dice Aristóteles-. Lavelli para ese intento expresionista no dispone aquí de actores completos -de esos que habla Tairov- que saben utilizar su energía corporal y declamatoria en todos los registros.
En la interpretación, los actores se mantienen en la búsqueda progresiva del énfasis dramático logrando en su conjunto actuaciones coherentes. Destacan Carmen Elías (Yocasta), proyectando ese estilo elevado, sublime y poético de su papel trágico que pasa por todas las vicisitudes en su lucha por vencer al destino, y la colaboración de Juan L. Galiardo (Tiserias) provocando magistralmente en la escena con Edipo el contraste que se produce cuando se enfrentan dos personajes regios. El actor, cuyo talento fue desaprovechado en otras obras del Festival, borda aquí al adivino con autoridad escénica y excelente declamación.

Publicado en EL PERIODICO EXTREMADURA (Jueves, 21- Agosto – 2008)
COMENTARIOS

Mariano - 21/08/2008 - 18:50:26 h.
Menos mal que alguien dice algo sensato de la obra. Porque hay que ver la cantidad de tonterías que dicen algunos plumillas por esos medios, parece que quieren llevarse el ridículo premio de periodismo que ha convocado el festival, que será para el más y mejor le haga la pelota. Como el comentarista ese de “La voz de Mérida”, el llamado Tiresias (no Galiardo) que dice que esta obra pasará a la historia de oro del festival. Ni p. idea. Como nos tienen acostumbrados a los bodrios en cuanto viene una cosa que es regular, se creen que es la leche. Región de catetos...
3. 21/08/2008 - 14:54:11 h.
O.K. la critica. Tengo que decir que hay un tercer espectáculo mejor que este. El Edipo rey del ballet de Alicia Alonso hace 9 o 10 años. Era una obra de repertorio que pasaba por España en aquella época y recalo en el festival, pero estaba muy bien hecha.Esta, de este director que dicen que es muy conocido esta bien pero no trasmite emoción. Te atrapa más la parte artística.

1/08/2008 - 12:08:03 h.
1. Esperaba tu comentario, Villafaina. ¿Qué paso? Muy bien, lo clavas. Es lo que pienso yo de ese montaje del charlatán Lavelli, que no es tanto como aparenta. Es más, a mi me parece que esta obra montada convencionalmente resulta algo reaccionaria. Sófocles en cierta medida lo era en el periodo democrático de Pericles. Creo que en Edipo Rey si no hay una buena traslación de la obra siempre se nota ese tufillo antidemocrático.No vi el montaje del griego con José Luis Gómez, pero me imagino que este dejaría muy pequeño a Alterio. Pero el montaje de la Comuna de Lisboa, que por primera vez utiliza el marco del anfiteatro y da una lección de sus posibilidades, fue impresionante. En comparación este de Lavelli es una mediocre copia de algunas cosas de aquel.Lo de Galiardo, otro charlatán, esta vez esta bien en comparación con aquel Creonte que hizo con el cantamañanas del festival, montaje infame.

2. 21/08/2008 - 09:23:45 h.
Hay que decirlo claro: Ernesto Alterio no es un buen actor. No sabe declamar ni moverse por un escenario. Es un enchufado del régimen.


martes, 23 de septiembre de 2008

54 Festival de Teatro Clásico de Mérida: “TIMÓN DE ATENAS”

Crítica Teatral
“TIMÓN DE ATENAS”: AMBIGÜEDAD Y TEDIO
José Manuel Villafaina

Timón de Atenas” de Shakespeare / Middleton, no es una obra tan desconocida en España como han declarado los organizadores del Festival. Antes del famoso montaje en Paris del inglés Peter Brook en 1974, en el verano de 1973, se representó en Cataluña -en el Teatro Griego de Monjuich- una versión de Joseph M. Segarra.
Timón de Atenas”, obra poética inspirada en Plutarco y Luciano, sobre el personaje Timón, hombre generoso, traicionado en su hora de necesidad por aquellos en los que ha volcado bondad y abundancia, es un mero paradigma, como el de una alegoría. Aunque se la considera una tragedia, por su estructura inusual se sitúa también entre la sátira y la farsa. Las escenas de adulación primero, de repudio después y finalmente de invectiva, se multiplican con una monotonía y prolijidad medievales. Pero el significado de la obra está únicamente en la crítica de las costumbres y de la ingratitud humana, según la nueva boga satírica que triunfó en Inglaterra bajo Jacobo I.
En la “versión contemporánea” que dice haber hecho Francisco Suárez de esta compleja obra, la propuesta se pierde en una tremenda vacilación: ¿Dónde está realmente tal contemporaneidad? ¿En el texto anclado en una remendada traducción de hace dos siglos? ¿En la enrevesada traslación -por el atajo de la escenografía, la indumentaria y la música- de la vida medieval de Timón a los años de 1970, sustituyendo el oro de la obra de Shakespeare por el oro negro de nuestra época? Rotundamente no.
Resulta simplona una propuesta, pretenciosa de actualidad, que mantiene intacta la problemática en y para la época en que fue escrita. La esencia del texto ofrecido se sustrae de la realidad, no contrapone una sensibilidad o sentimentalidad dramática de ayer con el estilo dramático de vivir de hoy. Y esta ambigüedad hace reducir en toda función el alcance dramático y el interés del público. La versión no existe tal como se anunció. Y Suárez, director del Festival, deja mucho que desear distinguiéndose como uno, grande y libre adaptando a Shakespeare (¡con las magnificas versiones que tiene, por ejemplo, el Instituto Shakespeare!). Digo adaptando porque, con comercial atrevimiento, sólo “revuelve escenas” (shake - scene, dicen a esto los estudiosos de la obra del inglés) y, sin ningún desarrollo, plantea temas como la crisis del petróleo afirmando que la idea es de “su imaginación”, cuando en la novela “La cabeza de la hidra”, el mejicano Carlos Fuentes, inspirado en Shakespeare y con el personaje de Timón de Atenas, plantea lo mismo en 1978. En fin, o Suárez es un ignorante de la cuestión o toma a los demás por ignorantes presumiendo de ideas y versiones hechas como “un grajo adornado con plumas ajenas” (según dijo el clásico sobre estos temas).
El espectáculo de Joaquim Benite lo maneja mal en el intento de sintetizar los varios estilos -tragedia, farsa, sátira- que en el montaje han derivado en un producto híbrido de escasa significación dramática y de ritmo inadecuado, ausente de atmósferas, aunque esté arropado por una sugerente pero desaprovechada escenografía, de J. Guy Lecat -que tampoco utiliza el monumento, sino que lo tapa-, por una música viva de J. de Pura y por los halos luminotécnicos de J. C. Nascimento. A la claridad crítica shakesperiana se oponen un oscuro simbolismo, un perjudicial esquematismo en las acciones y una ausencia de calor humano teatral. Todo ello en el abismo de un frío clima conseguido, de desgana y tedio.
Las actuaciones resultaron muy grises. En algunos actores parecía que se enfrentaban al montaje con espíritu amateur. El espectáculo ha contado con J. Pedro Carrión, el mejor actor español de los grandes personajes de Shakespeare, que defiende con rigor dramático a Timón. Lo logra en un porcentaje menor de calidad que otros personajes dirigidos por Miguel Narros y José C. Plaza. Pero su presencia escénica y energía en todos los registros de su voz sobresalen a pesar del aire plúmbeo que nace del mismo texto, decididamente contracorriente de los climas poéticos hoy al uso. Se salva también Esteban Ballesteros (Flavio), dando réplica a Carrión, en la visita de su personaje a la cueva / pedestal de Timón, la única escena emocionante de la obra.


Publicado en EL PERIODICO EXTREMADURA / Escenarios (sabado, 9 de Agosto de 2008)

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Comentarios publicados en el FORO de “EL PERIODICO EXTREMADURA” sobre la crítica teatral de José Manuel Villafaina “TIMON DE ATENAS: AMBIGÜEDAD Y TEDIO”

Aficionado - 09/08/2008 - 12:05:18 h.
Comparto tu crítica en lo que dices de la versión de Suárez que destroza a Chespir y del montaje tan desastroso del portugués Benite. Además me parece bien que hayas puesto en su sitio al Paquito el chanchullero (Suárez), que siempre ha sido un charlatán, plagiador de ideas con las que ha comerciado. Lo que no comparto es la benevolencia que tienes con Carrión (que sé que es buen actor) y con Ballesteros. Para mi tampoco se salvan, aburren como los demás. Si no pregúntaselo a la espectadora esa que sorprendió dormida la informadora de este periódico.

Aburrido - 09/08/2008 - 12:14:31 h.
Curiosa coincidencia: la cronista de El País también hace alusión al libro de Carlos Fuentes. Villafaina, no seas tan generoso con las periodistas de élite que luego te fusilan tus referencias sin citarte. En cuanto al montaje en cuestión, una muestra más de la verborragia de Suárez convertida en mediocridad.

PECHOLATA - 09/08/2008 - 13:06:14 h.
Esperaba tu comentario, maestro Pepe Villafaina. Lo que dices responde a lo que había oido de la obra. Pero también te digo que, como dice el Aficionado, no se salvan ni los actores que mencionas. Asi que no iré a verla. No me gastaré la pasta contribuyendo a que el Súarez se lleve un porcentaje de la sociedad de autores.

KOMYKA - 09/08/2008 - 20:47:28 h.
No la he visto ni la veré. Les han dado palos en todos los medios. Me ha parecido acertada la valiente denuncia de una carta al director, publicada hoy, sobre la falta de ética de Francisco Suárez, director del Festival de Mérida y autor del bodrio. Hay que ir desmontando los engaños de este señor, que coló la bochornosa versión con ese seudónimo: “Francisco Sena, dramaturgo y diplomático”. ¿Dramaturgo? No, plagiador. ¿Diplomático? No, trepa.

D.C.C. - 09/08/2008 - 22:00:38 h.

Estoy a favor del digno esfuerzo que realizan los actores CARRION y BALLESTEROS. Creo que construyen bien sus difíciles personajes y están perfectos en voces y gestos. Lo que pasa es que los textos de la versión no se soportan en boca de nadie, por trasnochados. Así lo han reconocido también en otros medios. En "EL PAIS" se lee: “Lo más notable del espectáculo es la participación de un José Pedro Carrión en plena madurez de su oficio, lleno de registros y recursos y con un casi deslumbrante dominio de la voz que arrastraba por momentos al espectador a ese nirvana que el teatro tiene cuando engancha. Aunque el montaje, prisionero de una versión deslabazada, no deja crecer al director ni al actor hasta donde les hubiera permitido tanto la obra original como ese personaje tan controvertido y lleno de contradicciones”. Igualmente dice que Carrión “contó con un magnífico partenaire en escena, el actor extremeño Esteban G. Ballesteros”. Leandro Pozas, en su excelente crítica del "HOY", manifiesta poco más o menos, destacando también a los dos actores.

54 Festival de Teatro Clásico de Mérida: “MILES GLORIOSUS”

Crítica teatral
“MILES GLORIOSUS”: UN RANCIO DIVERTIMIENTO
José Manuel Villafaina

¿Acaso la organización del Festival seleccionó esta versión de “Miles Gloriosus” para ilustrar sobre determinada comedia latina, donde uno de los efectos de las obras era su proyección sobre la masa ignorante y amorfa que llenaba los teatros de Roma los días festivos, y a la que había que divertir apelando a todo tipo de recursos?
Es cierto que la obra de Plauto tiene mucho de esa determinada comedia latina cuya característica principal es el puro juego escénico de chistes, gracias y gags sin pretensiones moralistas, pero en el “Miles Gloriosus” tan hábiles son sus tramas de lucha social entre patricios y plebeyos -reflejando los intereses de unos pocos por controlar parcelas de poder- y tan certeras sus pinturas de tipos y vicios, que hoy se dan por aludidos muchos fantasmones. Y sobre estas cuestiones han sacado partido interesantes versiones actuales. No olvidemos que la buena comedia es la que cumple su función crítica y moralizante eminentemente social.
La versión, del extremeño Juan Copete, es fiel al entretenimiento del estilo plautino pero sin elevación dramática por la ausencia de un contenido con enjundia y con miras a una realidad de “aquí y ahora”. El tema de la estupidez no esta tratado con profundidad, aunque en su traslación del lenguaje -muy actual- no le faltan apuntes ingeniosos y observaciones agudas sobre la condición humana del personaje fanfarrón y de otros personajes de siempre. Tiene el acierto de traspasar la comedia “togata” a la Emérita Augusta de los años de su fundación pero, a veces, en su afán experimental es novato, sobre todo en el prólogo del personaje Centella que intoxica regalando minucias sobre el uso del teatro romano y utiliza ingenuamente al espectador como elemento pasivo de la función.
El montaje de Juan J. Alfonso es facilón, convencional y visualmente encogido dentro de la desangelada escenografía, más apta para el tablado de plazas que para el monumento. Resulta muy irregular en su mezcla de estilos: farsa, vodevil, astracanada. No hay humor sino comicidad celtibérica en bruto. En los actores fuerza demasiado el juego -todo un pastiche- de ese lenguaje grueso y con resabio de gestos y frases morcilleras que “hacen” gracia. Pero el espectáculo, rancio divertimiento en la línea del teatro agarbanzado -como Valle Inclán solía llamar al teatro comercial- funciona espléndidamente con los espectadores que sólo buscan entretenimiento.
En la interpretación no hay un trabajo coherente y limpio del reparto, por falta de unidad de estilo. La mayoría de los actores van a su aire tal como son, con su gracia natural. Sus gestos y movimientos son simples y escasos de creatividad. Destaca el potencial de recursos cómicos de Pepe Viyuela (Gallomáximus) que construye magníficamente su personaje del soldado fanfarrón, inundándolo de un espíritu juguetón salpicado de aciertos y sorpresas en el chisporreteo de la farsa, del guiño, del gracejo. En su misma línea farsesca -la más coherente- esta encajada Ana Trinidad (Vespa), una alegre y vivaz Celestina, dando que reír y rascar. Pepe Sancho (Centella) muestra aplomo y seguridad como actor del prólogo. Pero esta perdido en las acciones de su astuto personaje, falto de veracidad y de gracia. Interpretó más en una línea “exhibicionista” que en la búsqueda de un tipo escénico.

Publicado en EL PERIODICO EXTREMADURA / Escenarios (26 - 7 - 2008)

54 Festival de Teatro Clásico de Mérida: GALA INAUGURAL y "LAS TROYANAS"

Crítica teatral
DE LA CAÓTICA GALA INAUGURAL A LA EXCELSA FUNCIÓN DE "LAS TROYANAS"
José Manuel Villafaina

Con sombras y luces ha dado comienzo la 54 edición del Festival. El telón imaginario del Teatro Romano que abrió con una caótica gala inaugural de homenaje a Margarita Xirgu, pésimamente diseñada y montada -por Francisco Suárez-, acto seguido nos ha brindado una excelsa representación de “Las Troyanas”, de Eurípides / R. Irigoyen.
La gala, anunciada a bombo y platillo como una “fiesta teatral”, presuntuosa de pompa y glamour a la americana, resultó un “totum revolutum” de actos paradójicos: de iniciar la sesión con un concierto musical de hora y cuarto en lo que se supone una actividad teatral, seguido de un descanso de media hora por desmontaje, de inoportunos documentales más propios de actividades paralelas y de fruslerías para presentar las obras, con el “late-show” de Buenafuente y compañía reburujando un indigesto y consentido sapo teatral que se sale del escenario y alcanza a los espectadores políticos.
Tales desaciertos y confusiones hicieron que tan desmesurada ceremonia de contenido y estética sinónimos de la nada, a los ojos del público, pesara y abrumara. Y, a los amantes del teatro, sonrojara. Si la Xirgu hubiera podido descender del Olimpo y sentarse en una cavea para ver y oír lo ofrecido en la efeméride tal vez se hubiera sentido indignada ante tamaña osadía e ignorancia de haber profanado su nombre en el Teatro Romano, templo de la fiesta teatral grecolatina.
Se salvó por coherencia con la Xirgu la interpretación de Nuria Espert en varios fragmentos ilustrativos de la “Medea”, demostrando, una vez más, su pericia y conocimiento del personaje en un rol que ya es mucho rol cuando se tiene cierta edad. La actriz logra mantener la fuerza trágica impecable de matización gestual, vibrando con un amor y una perversidad más fuerte que el de la implacable justiciera.
El panorama del Festival pasó de un extremo a otro con el estreno de “Las troyanas”, montada por Mario Gas. La tragedia centrada en el amargo destino de las mujeres de los héroes vencidos en Troya, como se sabe, es el alegato antibelicista por excelencia de los casi tres mil años de literatura occidental. También es conocida la calidad poética de la versión de Irigoyen, en cuya esencia se encuentra esa imagen devastadora de la guerra en el mundo de hoy, montada en muchos lugares (hasta por la mismísima Irene Papas con La Fura dels Baus).
M. Gas consigue con esta obra su mejor espectáculo en el Teatro Romano, siendo además uno de los más hermosos de la historia del Festival. Está muy bien facturado en la palpable demostración de que llega a todos y de que todos pueden participar de la sensibilización sobre el desastre que supone cualquier guerra y sus detestables secuelas. La forma del montaje tiene un riguroso sentido de la composición escénica: de vestuarios, utilleria, luces, sonido, dentro de un espacio escenográfico que penetra en la orchestra y la convierte en sugerente playa. También de depurada ambientación catártica y síntesis de dinamismo sublime sin grandilocuencias. Y, sobre todo, de disfrute de los roles de los intérpretes -que logran como pinturas trágicas y dolientes integrarse en los registros del ritmo interno de las escenas-, de su belleza corporal y de las voces y cánticos fragmentados del coro.
En las actuaciones, destaca Gloria Muñoz (Hécuba), protagonista indiscutible de esta historia que tan admirablemente fusiona el drama colectivo con el individual. La actriz, majestuosa, imponente, estoica, con fuerza de huracán muestra la catarsis de su sufrimiento y de su furia, su lamento que perfora los siglos y llegan hasta hoy. Ana Ycobalzeta (Casandra), se luce sonriente y exultante en su exigente papel de adolescente adivina en los bordes de la locura. Mía Esteve (Andrómaca), transida de dolor logra junto al niño Luis Jiménez (Astianacte) las escenas más tiernas y conmovedoras. Clara Sanchis (Helena), se implica deslumbrante en su personaje frívolo y seductor. Ricardo Moya (Taltibio), con excelente voz y presencia logra la justeza en la combinación de cinismo y compasión del mensajero griego. Antonio Valero (Menelao), actúa con autoridad en un adecuado trabajo orgánico del confundido rey de Esparta.
Menos convincentes están Carles Canut (Poseidón) y Angel Pavlovsky (Atenea), algo forzados en su papel de grotescas deidades arrogantes, caprichosas y vengativas. Por ello, su escena, muy original en la traslación a la actualidad, sólo se logra a medio Gas.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA / Escenarios (06 / 07 / 2008)